
Son las 2a.m. y aún no puedo dormir. Imaginando. Creando. Intentando ser. Formando planes mezclados con sueños que jamás podrán ser, andar o respirar como yo tengo que hacerlo sin protestar, criticar o alabar a aquel que tomó la decisión de no volverlo a hacer.
Son las 4a.m. y la madrugada se acaba con los sueños que no despiertan. Fantaseando. Inventando. No puedo ser. Juntando las más críticas situaciones en drásticas ideas antes del amanecer, mientras las lágrimas caen tras errores que jamás cometí y dilemas que nunca enfrentaré en esta realidad.
Son las 6 de la mañana y mis ojos cansados se auxilian con la cortina cerrada. Escapando. Huyendo. Queriendo ser. Buscando oportunidades de oro y evitando las de platino, fastidiada por la locura que imagina y crea tras el muro de fortaleza sin existencia.
Son las 8 y aunque no he dormido nada y no estoy cansada, me levanto. Somnolienta. Solitaria. Insomnio que respira mientras yo pretendo ser. Oscuridad que desaparece mientras intento encontrar el sueño. Soledad que acompaña mientras dejo el llanto sobre mi cama, tras la sábana, en mi almohada.
Son las 4a.m. y la madrugada se acaba con los sueños que no despiertan. Fantaseando. Inventando. No puedo ser. Juntando las más críticas situaciones en drásticas ideas antes del amanecer, mientras las lágrimas caen tras errores que jamás cometí y dilemas que nunca enfrentaré en esta realidad.
Son las 6 de la mañana y mis ojos cansados se auxilian con la cortina cerrada. Escapando. Huyendo. Queriendo ser. Buscando oportunidades de oro y evitando las de platino, fastidiada por la locura que imagina y crea tras el muro de fortaleza sin existencia.
Son las 8 y aunque no he dormido nada y no estoy cansada, me levanto. Somnolienta. Solitaria. Insomnio que respira mientras yo pretendo ser. Oscuridad que desaparece mientras intento encontrar el sueño. Soledad que acompaña mientras dejo el llanto sobre mi cama, tras la sábana, en mi almohada.




