
He descubierto con asombro que existe un cielo sin estrellas, sólo una luna ilumina la inmensa noche. Sin miedo a la oscuridad, pues la luna me ha de iluminar. Con temor en la oscuridad, pues la noche se ha de acabar. El sol llegará y yo tendré que soñar, con la noche y su luna. Pero el miedo y la penumbra se acercan y me atan. Me amarran a los temores de una vida desentendida pero ciertamente bien adquirida, por una mente cohibida, que aprende a ser atrevida.
Errores ajenos marcaron mi cuerpo y bajo la atadura no hay fuerzas que me liberen. Entonces la luna aparece tan majestuosa y, dulcemente, desata las cuerdas, mas se percata que hay cadenas auto colocadas y sobrepuestas. Se acerca a mi oído y susurra: "... te amo..."
Las cadenas parecen desprenderse pero se ajustan aún más. El temor y mis miedos, la luna y su postura, la noche en mi penumbra. Todo se junta y no hallo respuesta, coherencia, realidad, fuerza. Entonces la luna ilumina la inmensa noche y las cadenas parecen caer en un profundo letargo.
Sus manos se extienden y, al tomarlas, he aceptado. Sus brazos me acogen y he crecido. Su alma me besa y yo he amado. Mis miedos se pierden entre las estrellas en una noche en la que no despiertan. Las cadenas somnolientas saludarán al sol. Pero antes, habré amado a la luna en la inmensidad de la noche, sin miedos ni temores, por el resto de mi vida.
Errores ajenos marcaron mi cuerpo y bajo la atadura no hay fuerzas que me liberen. Entonces la luna aparece tan majestuosa y, dulcemente, desata las cuerdas, mas se percata que hay cadenas auto colocadas y sobrepuestas. Se acerca a mi oído y susurra: "... te amo..."
Las cadenas parecen desprenderse pero se ajustan aún más. El temor y mis miedos, la luna y su postura, la noche en mi penumbra. Todo se junta y no hallo respuesta, coherencia, realidad, fuerza. Entonces la luna ilumina la inmensa noche y las cadenas parecen caer en un profundo letargo.
Sus manos se extienden y, al tomarlas, he aceptado. Sus brazos me acogen y he crecido. Su alma me besa y yo he amado. Mis miedos se pierden entre las estrellas en una noche en la que no despiertan. Las cadenas somnolientas saludarán al sol. Pero antes, habré amado a la luna en la inmensidad de la noche, sin miedos ni temores, por el resto de mi vida.
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