
Sentimiento presionado en aquella alma frustrada que se encontraba de vuelta en el desierto de una sociedad abandonada en la miseria, enriquecida por la avaricia, ahogada en la lujuria, suelta y, como consecuencia, perdida entre un bosque de envidia y deshonra, sin el encuentro de lealtad y honestidad, entre una enredadera de mentira y de engaño, lejos de los arbustos de verdad y sinceridad. La lucha por el libre pensamiento se convirtió en una guerra por el libre albedrío, y lo que fuese libertad, fue libertinaje. La locura se apoderó del aldeano, la vida no era más que una cárcel en la que el prisionero, cansado de purgar errores que se auto colocó bajando su autoestima y poder de superación, ante la voz de la llamada consciencia pública: la sociedad, buscaba libertad, mal entendida como libertinaje. Y este valiente guerrero se acobardó ante el ser libre en el bosque de la desolación, entre la perdición y la decepción, realizando una idea que voló cual ave libre por su mente, sin dejarlo descansar. Fue un proceso cohibido, y en aquel momento quieto, impredecible e intimidado. Y más que una idea o una forma de pensar, síntoma de expresión o fórmula de solución, fue un juego paralelo a su vida cotidiana en el que no encontraría la paz ansiada. Este ángel, aún presionado, decidió darse una segunda oportunidad en un mundo que no cabía en la realidad humana. Y aceptando que no era más que la sombra de algo que pudo llegar a ser alguien, se convirtió en el ángel decapitado.
"Es difícil hacer lo que todos quieren que hagas. Y al ser egoísta, me convertí en el ángel decapitado". Una frase realmente estupenda.
ResponderEliminar¿Porqué has vuelto a escribir? Deberías hacerlo, maravillosos escritos. Saludos, Ángel. :)